martes, 18 de agosto de 2026
Política

La sequía extrema afecta a tres cuartas partes de los municipios gallegos

La escasez hídrica se agrava en Galicia, dejando a la mayoría de los municipios bajo alerta oficial por la falta de recursos.

Redacción Península Hoy
Foto: moncloa.com

La crisis hídrica en la región de Galicia se ha intensificado durante este verano de 2026, alcanzando niveles críticos que mantienen a tres de cada cuatro municipios en estado de alerta o prealerta. De acuerdo con los reportes emitidos por la autoridad hídrica local, la falta de precipitaciones acumulada en los meses recientes ha provocado una reducción significativa en los niveles de los embalses y pozos, afectando directamente el suministro destinado tanto al consumo humano como a las actividades agropecuarias de la zona.

Esta situación ha obligado a las autoridades municipales a implementar restricciones severas en el uso del agua, limitando el riego de parques, el llenado de piscinas y el lavado de vehículos en las áreas más afectadas. La persistencia de esta sequía, que se ha vuelto una constante en los últimos años, plantea un desafío complejo para la gestión de los recursos naturales y la infraestructura hidráulica local, la cual enfrenta dificultades para garantizar el abastecimiento a largo plazo ante la disminución de los caudales.

El equipo de trabajo de la dependencia ambiental ha señalado que, ante la ausencia de pronósticos de lluvias significativas para las próximas semanas, la prioridad inmediata se centra en la optimización de la red de distribución para reducir las fugas y garantizar el acceso prioritario al agua potable. Se evalúa la posibilidad de implementar medidas de emergencia que permitan la conexión de fuentes de suministro alternativas para las comunidades que enfrentan un mayor riesgo de desabasto en el corto plazo.

Las autoridades han instado a la población a mantener un consumo responsable y consciente, subrayando que la resiliencia del sistema depende de la colaboración ciudadana frente a este fenómeno climático. A medida que las temperaturas continúan elevadas, la vigilancia sobre la calidad del agua almacenada se ha intensificado para prevenir riesgos sanitarios, manteniendo un monitoreo constante sobre el estado de las cuencas que alimentan a los municipios con mayor vulnerabilidad.

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